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Revista Electrónica de Medicina Intensiva
Editorial nº 12. Vol 2 nº 6, junio 2002.
Autor: Carlos Chamorro Jambrina

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Monitorización del bloqueo neuromuscular en pacientes críticos

Los pacientes ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos son con diferencia, los más intensa y continuamente monitorizados de todos los pacientes hospitalizados. Monitorizamos sus signos vitales así como la mayoría de los fármacos que administramos. Las catecolaminas son ajustadas a variables hemodinámicas; las dosis de antibióticos, anticonvulsionantes, y broncodilatadores son ajustadas por niveles sanguíneos y administramos sedantes guiados por escalas de sedación. Sin embargo, la contradicción surge con el uso de los bloqueantes neuromusculares. Diferentes encuestas reflejan que sólo entre el 8% y el 21% de las Unidades de Cuidados Intensivos emplean neuroestimuladores para controlar la administración prolongada de BNM (1, 2).  Este tipo de monitorización es un hecho rutinario en el acto anestésico, y por tanto es difícil de explicar su ausencia cuando los BNM se administran de forma prolongada o a pacientes con mayor riesgo de presentar complicaciones con dichos fármacos.

Muchas son las razones que justifican esta necesidad de monitorización: la gran variabilidad interpersonal en las dosis necesarias para alcanzar un mismo nivel de bloqueo, la alteración del metabolismo de los BNM en presencia de FMO, el acúmulo de metabolitos, la aparición de tolerancia, las frecuentes interacciones medicamentosas y la presencia de alteraciones hidroelectrolíticas que pueden modificar las respuestas a los BNM (3).

No podemos olvidar que en los últimos años ha aumentado de forma significativa el empleo de estos fármacos en los pacientes críticos. Las nuevas técnicas de ventilación en el SDRA ( relación invertida, hipercapnia permisiva, decúbito prono) que exigen una completa adaptación del paciente al respirador, difícilmente conseguible sólo con sedantes y analgésicos, explican este incremento. Además es frecuente su empleo en pacientes ventilados con presión intracraneal elevada, en los sometidos a hipotermia y en los pacientes con estatus asmático refractario a fármacos broncodilatadores.

Paralelamente al aumento en el empleo de estos fármacos, han surgido numerosas publicaciones sobre las complicaciones que presentan los pacientes críticos cuando se administran BNM de forma repetida o continua (4). La aparición de parálisis de corta duración, de horas a pocos días, refleja una acumulación del BNM o de sus metabolitos con persistencia de sus efectos una vez suspendida su administración (5). Esta complicación podría ser evitable con una correcta monitorización durante su administración. Sin embargo hay otro tipo de parálisis, impredecible en su aparición y de carácter más grave ya que produce cuadros prolongados, de hasta varios meses de duración, de tetraparesias flácidas que dificultan la desconexión del paciente del respirador y provocan largas estancias en la UCI. Aunque la patogenia de estas complicaciones no se conoce, el probable exceso de bloqueo neuromuscular somete al músculo a una profunda denervación farmacológica y le hace más vulnerable a otros factores miotóxicos y por tanto a la aparición de estas graves miopatías. La monitorización del bloqueo neuromuscular al mínimo nivel de profundidad indispensable puede disminuir de forma importante la incidencia de estas complicaciones.

El método más recomendado para valorar la profundidad del bloqueo durante la administración de los BNM es el tren de 4 (TOF), que consiste en la aplicación con un neuroestimulador de 4 estímulos eléctricos supramáximos con intervalo de 0,5 seg. sobre un nervio periférico (6, 7). En condiciones normales este estímulo produce 4 contracciones iguales en la zona muscular dependiente del nervio estimulado. En presencia de BNM y según el grado de bloqueo producido se observan 4 respuestas decrecientes, o la progresiva desaparición de las respuestas, con presencia de 3 (75% de bloqueo), 2 (80%), 1 (90%) o ninguna (mas de 90% de bloqueo). En caso de observar las 4 respuestas decrecientes o con agotamiento, la amplitud de la cuarta respuesta con relación a la primera se conoce como relación T4/T1. Cuando la relación T4/T1 es mayor del 70% prácticamente no existe bloqueo residual. La valoración de las respuestas al TOF puede realizarse de forma visual, táctil o con el uso de dispositivos que nos informen gráficamente del número de respuestas y de la relación T4/T1. La valoración visual y táctil pierde sensibilidad, sobre todo para discernir el agotamiento cuando se objetivan las cuatro respuestas. Los dispositivos tipo mecanogramas o electromiogramas son relativamente engorrosos para usarlos en las UCIS. En cambio los acelerogramas, tipo TOF-GUARDâ, son más sencillos y objetivos para valorar las mencionadas respuestas y probablemente son los monitores-neuroestimuladores de elección (8). Si no disponemos de estos monitores acelerogramas, y como la valoración visual y táctil del TOF tiene limitaciones para discernir, en presencia de las 4 las respuestas, el grado de agotamiento y la relación entre ellas, cuando valoremos la recuperación del bloqueo al suspender los fármacos parece mas útil la estimulación en doble ráfaga (DBS) (6). Esta consiste en la aplicación de dos estimulaciones cortas tetánicas o ráfagas, separadas en 750 mseg cada una, con 3 estímulos supramaximales de 0,2 mseg de duración. Cuando estas respuestas son iguales visualmente podemos asegurar que no existe bloqueo neuromuscular.

La mayoría de los autores coinciden en la recomendación de estimular el nervio cubital valorando las respuestas en el aductor corto del pulgar (6, 7). Para conseguir una adecuada estimulación del nervio cubital es importante que la zona de monitorización esté muy seca, sin edema, y a una temperatura mayor de 32ºC, por lo que es recomendable elevar el brazo y mantenerlo protegido de la temperatura exterior. Los electrodos del neuroestimulador deben situarse en el lado interno de la muñeca, el distal a 1 cm del punto donde el pliegue proximal de flexión cruza el lado radial del tendón del flexor superficial de los dedos. El proximal se colocará a 2-3 cm del distal, en el recorrido del cubital. El cambio de electrodos se debería realizar cada 12 horas.

El grado de bloqueo neuromuscular que se busca en el paciente crítico se podría definir como aquel que asegura la ausencia de movimientos diafragmáticos y por tanto la ausencia de tos tanto espontánea o tras una estimulación traqueal. El objetivo por tanto sería el conseguir el mínimo grado de bloqueo que nos asegure este fin, evitando la administración de dosis excesivas que puedan producir efectos indeseables. Probablemente la administración de menos cantidad de BNM y el mantenimiento de niveles de bloqueo poco profundos incida en la disminución de los efectos secundarios en los que están implicados estos fármacos. En el momento actual no existen estudios en pacientes críticos que hagan referencia a cual es este nivel de profundidad mínimo. En los estudios comparativos entre BNM administrados de forma continua los objetivos de profundidad buscados eran diferentes, oscilando entre obtener 1 a 3 respuestas en el TOF. Nosotros, en un estudio diseñado con el fin de valorar este mínimo grado de bloqueo neuromuscular necesario, hemos encontrado que la presencia de 3 respuestas al TOF puede ser suficiente para conseguir los objetivos deseados e incluso, si se dispone de un monitor-acelerograma, podría ser suficiente mantener 4 respuestas con una relación T4/T1 inferior al 25% (9). De todas formas estas necesidades pueden variar a lo largo de la evolución del paciente crítico y pueden ser diferentes según la causa que justificó dicho bloqueo (10).

Cuando se usa este tipo de fármacos se requieren una serie de garantías mínimas, como el asegurar en todo momento la vía aérea y la ventilación del paciente, una profunda sedación y analgesia, y extremar la profilaxis de la trombosis venosa profunda y en los cuidados de ojos, piel y decúbitos. No se debe olvidar el riesgo de enmascaramiento de ciertas situaciones que pueden surgir durante su empleo, como la aparición de nuevos problemas neurológicos, como convulsiones, el desarrollo de fiebre o las catástrofes abdominales.

Bibliografía:

  1. Hansen-Flaschen JH, Brazinsky S, Basile C, Lanken PN. Use of sedating drugs and neuromuscular blocking agents in patients requiring mechanical ventilation for respiratory failure: a national survey. JAMA 1991;266:2870-2876.

  2. Appadu BL, Greiff JMC, Thompson JP. Postal survey on the long-term use of neuromuscular block in the intensive care. Intensive Care Med 1996;22:862-866.

  3. Estecha MA, De La Cruz CA, Chamorro C, Romera MA. Uso racional de los bloqueantes neuromusculares en la unidad de cuidados intensivos. Med Intensiva 1995;19:371-378.

  4. Watling SM, Dasta JF. Prolonged paralysis in intensive care unit patients after the use of neuromuscular blocking agents: A review of the literature. Crit Care Med 1994;22:884-893.

  5. Segredo V, Caldwell JE, Matthay MA, Sharma ML, Gruenke LD, Miller RD. Persistent paralysis in critically ill patients after long-term administration of vecuronium. N Engl J Med 1992;327:524-528.

  6. Viby-Mogensen J. Monitoring neuromuscular function in the intensive care unit. Intensive Care Med 1993;19:S74-S79.

  7. Dulin PG, Williams CJ. Monitoring and preventive care of the paralyzed patient in respiratory failure. Crit Care Clin 1994;10:815-826.

  8. Loan PB, Paxton LD, Mirakhur RK, Connolly FM, McCoy EP. The TOF-Guard neuromuscular transmission monitor. A comparison with the Myograph 2000. Anaesthesia 1995;50:699-702.

  9. Chamorro C, Romera MA, Borrallo JM, Ruiz de Luna R, Melgar JL, Estecha MA. Nivel mínimo de bloqueo neuromuscular en pacientes críticos durante el uso de bloqueantes neuromusculares. Med Intensiva 1996;20:Suppl1:347A.

  10. Chamorro C, Romera MA, Pardo C, Silva JA. Nuevos bloqueadores neuromusculares. Med Intensiva 2001;25:340-343.

Carlos Chamorro Jambrina
Servicio de Medicina Intensiva
Clínica Puerta de Hierro, Madrid

©REMI, http://remi.uninet.edu. Junio
2002.

Enlaces:

  • Palencia E. Monitorización del bloqueo neuromuscular en Cuidados Intensivos mediante la respuesta al tren de cuatro estímulos (TOF). REMI 2002; 2 (6): 377.
  • Clinical Practice Guidelines for Sustained Neuromuscular Blockade in the Critically Ill Adult Patient. Crit Care Med 2002 Jan; 30: 142-156. [PDF 292K]
  • Clinical Practice Guidelines for the Sustained Use of Sedatives and Analgesics in the Critically Ill Adult (with introduction). Crit Care Med 2002 Jan; 30: 117-141. [PDF 452K]
  • Chamorro C, Romera MA, Pardo C, Silva JA. Nuevos bloqueadores neuromusculares. Med Intensiva 2001; 25: 340-343. REVISIÓN: [Resumen] [Texto completo] [PDF 24K]
  • Strange C, Vaughan L, Franklin C, Johnson J. Comparison of train-of-four and best clinical assessment during continuous paralysis. Am J Respir Crit Care Med 1997; 156: 1556-1561. [Texto completo]

Palabras clave: Bloqueantes neuromusculares, Tren de cuatro estímulos, Monitorización.

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última modificación: 01/07/2007