ISSN: 1578-7710

  La muchacha enferma, de Vallotton
 

 

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Revista Electrónica de Medicina Intensiva
Arte nº 22. Vol 6 nº 9, septiembre 2006.
Autor: Beatriz Sánchez Artola

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La muchacha enferma
Félix Vallotton (Lausana, Suiza, 1865-1925). La malade, 1892.
Óleo sobre lienzo, 74 x 100 cm. Colección particular (Suiza).

 

A finales del siglo diecinueve un grupo de jóvenes artistas muy heterogéneos, que comparten su admiración por la audacia antiacademicista de Gauguin y optan por transmitir sensaciones en lugar de representar una “mentira naturalista”; se desmarcan así de los impresionistas ansiando el triunfo de la imaginación y la emoción sobre el arte imitativo. En propias palabras (Manifeste du Mouvement Nabis, Art et Critique, 1890) de Maurice Denis, uno de los teóricos, la pintura debía ser “el equivalente apasionado de una sensación recibida". Más allá de este punto de vista emotivo, estos “profetas” o Nabis del modernismo ensalzan el valor puramente decorativo del arte pictórico como esencial y suficiente en sí mismo, abandonando la secesión clásica entre arte representativo y ornamental: “un cuadro antes de ser un caballo de batalla, una mujer desnuda o cualquier otra anécdota, es una superficie plana cubierta de colores distribuidos en un cierto orden”.

Los Nabis se recrean en el sintetismo estilístico; huyen de las mezclas cromáticas y el claro-oscuro, para usar los colores en estado primitivo y aplican un notable reduccionismo en el tratamiento del espacio rechazando la perspectiva lineal y otras técnicas que juzgan ya superadas. La profundidad y el volumen se distorsionan o se desvanecen por completo y la línea negra funciona como eficiente delimitidor entre objetos. Es en definitiva un avance más en la línea que Puvis de Chavannes y Bernard habían intuido y Gauguin perfeccionado magistralmente y que el Fauvismo culminará sin complejos ni concesiones.

Vallotton comparte inicialmente gran parte del ideal estético de estos postimpresionistas, pero se distancia pronto tanto en el fondo como en la forma de sus colegas. Artista polifacético y prolífico, ilustrador, escultor, pintor, excelente grabador, escritor y crítico de arte, poseía un fino y satírico humor que esgrimía con agudeza en sus escenas sociales y de la vida doméstica, algo que unido a la temática sensualista de algunos de sus lienzos le ganaron más de un detractor.

La malade es la principal de una serie de imágenes de interior marcadas por el gusto por la observación, sobrias pero detallistas. El lienzo se transforma en un pequeño escenario teatral con profusión de pequeños elementos de disposición muy meditada. Cromáticamente destacan a primera vista el rojo del edredón sobre la cama y las tonalidades rojizas de la alfombra; el resto de la habitación viste colores tenues con predominio de grises y pajizos. Es destacable la factura extraordinariamente minuciosa del mobiliario y de los textiles, recurso técnico alejado de la corriente Nabi.

Son tres los personajes situados prácticamente en el mismo plano: dos mujeres y en el centro una naturaleza muerta cual obstáculo entre ambas. Sobre una mesilla de noche el pintor deposita una cristalería que nos descubre magistralmente, en forma de reflejos, el resto de la estancia apreciándose una puerta de cristal y una ventana. Mientras, el pequeño frasco y el vaso con la cucharilla indican que la joven acostada está verdaderamente indispuesta. Por encima de la barrera física que supone este bodegón inteligentemente situado, entre ambas mujeres se interpone la distancia emocional. La enferma es Hélène Châtenay, modelo del pintor durante diez años de la que hay abundantes referencias (con los alias de "Tonton" o "la petite") en su correspondencia. Pero en la tela es una mujer sin rostro que depende de las atenciones de su cuidadora a quien recibe semi-incorporada sobre las almohadas. La asistenta pizpireta hábilmente distinguida por el juego de negros y blancos de su uniforme que aparece en la habitación, histriónica con una taza (seguramente una tisana) mirando al espectador, en vez de a la enferma, con cierta impostura, desafiante o quizá sólo cómicamente.

Vallotton mantuvo una actividad imparable, no en vano el catálogo razonado de su obra recoge 1.704 creaciones, sin contar su extensísima obra artística no pictórica, hasta que enfermó gravemente. Fue diagnosticado de cáncer de colon e intervenido en el Ville Chirugicale del Bosque de Bolonia, falleciendo el 29 de diciembre de 1925.

Bibliografía recomendada:

  • Marina Ducrey. Felix Vallotton (1865-1925). L’oeuvre peint. L’Institut suisse pour l’étude de l’art. Volúmenes I, II, III. Zurich/Lausana 2005.

  • Gilbert Guisan, Doris Jakubec (ed.) Documents pour une biographie et pour l’histoire d’une oeuvre. Volúmenes I, II, III. La bibliothèque des arts. Lausana/París 1973-1975.

Enlaces:

Beatriz Sánchez Artola
Hospital Gómez Ulla, Madrid
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última modificación: 01/07/2007